domingo, 6 de diciembre de 2009

Siempre empezó a llover




En la mitad de la película,

la flor que te llevé tenía
una araña esperando entre los pétalos.

 
Creo que lo sabías
y que favoreciste la desgracia.
Siempre olvidé el paraguas
antes de ir a buscarte,
el restaurante estaba lleno
y voceaban la guerra en las esquinas.


Fui una letra de tango
para tu indiferente melodía.

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